No hay nada como perder el autobús de la 1:17 por el mero hecho de ser miope y no ver el número que lleva y tener que esperar una hora a que venga el siguiente. No hay nada como eso, sobre todo en una noche de sábado en esta ciudad.
Yo tan solo quería volver a casa y relajarme. Bueno, a esperar. Tampoco es tan malo, ¿no? Y mientras, he hablado con el nene por teléfono a ratos. Pero ahí estoy yo tan tranquila esperando cuando llega una chica, borracha perdida…
—Are there still buses?
—Sí, toda la noche —inventada mía. De hecho, solo queda un autobús y aún le queda por venir, pero yo en ese momento no lo sabía.
De acuerdo, se planta allí a esperar conmigo, ya somos dos, pero como dice el dicho, no hay dos sin tres, así que llega el segundo borracho de turno que dice que viene de ver el partido. No sé partido de qué ni de quién, pero viene de verlo.
—Es que con esto del partido no hay taxis y tengo que esperar al autobús. Parece que todos los borrachos de la ciudad se han decidido a salir hoy. —¿Borrachos? ¿Te incluyes o excluyes?
Así que los dos borrachos se ponen a hablar. Sigo la conversación a medias porque la verdad es que no sé ni si me va ni si me viene, hasta que ella sigue hablando:
—Normally I walk to that corner of the park, I puke, and I keep going. But today I decided to treat myself to the bus.
Él se ríe. Supongo que por no llorar. Silencio. Pero el borracho se cansa de esperar al autobús (no le culpo, aún queda más de media hora) y finalmente se hace con un taxi. Y cuando la borracha por fin se da cuenta de lo que le queda se caga en todo y sugiere que deberíamos haber compartido un taxi con el borracho. Y digo yo… ¿Qué hago yo en un taxi con un borracho y una borracha? Menos mal que él ya había desparecido en su taxi. Ella me dice que debería caminar hasta Newtown y allí coger un taxi a casa. En fin, se ha pirado a casa y es lo que importa. Unos minutos de tranquilidad en la parada.
Llega otra chica. ¿Borracha? ¿No borracha? No lo sé. Su acompañante sí que estaba mamado. Pues nada, que se tira media hora mirando los horarios de lunes a viernes. Al final me da pena la pobre. No sé cómo explicarle que hoy es sábado, así que sin más le digo que el autobús llega en media hora.
—It’s annoying, isn’t it? —Sí, mucho. Así que ella se va por donde ha venido.
¿Podré esperar tranquila al autobús de una vez?
Por supuesto que no. Ahora llegan dos chicos apestando a cerveza. Y una vez más, a consultar el horario. Si es que me tendrían que haber contratado para ser consultora de horarios de autobús.
—Quedan 20 minutos.
—Mucho tiempo —Y se van andando— Good night!
—Good night.
Simpáticos.
La historia sigue. Nunca pensé que podrían pasar tantas cosas en una hora, pero sí, aquí sigo yo, esperando al autobús. Hablando con mi niño a ratos (que está trabajando de noche), pero bueno, que aquí estaba esperando, o seguía esperando, cuando se acerca un tío, y este sí que sí, con el pedo de su vida, y le veo que saca la cartera y lo primero que viene a mi mente es: «Te voy a cortar las pelotas cerdo de mierda, ¿qué te has creído gilipollas? Te has equivocado de persona». Bueno, y el tío saca un billete de $20 y ya mi cerebro empieza a echar chispas «¿Encima barata?». Pues me tiende el billetito:
—Take a taxi.
—What?
—Take a taxi.
—I don’t need a taxi, thanks.
—It’s better than waiting for the bus.
¿De dónde coño salen estos locos de medianoche?
—I’m not gonna take it.
Ha insistido un poquito, pero solo un poquito, y se ha ido otra vez al bar. Supongo que a beberse su dinero.
Sola. Se para un taxi delante de mis narices:
—Taxi?
«¿No crees que si quisiera un taxi te habría hecho una seña?»
—No, thank you.
Ahora es un coche negro el que se para delante de mis narices. Dos chicos:
—Do you need a lift?
DO I REALLY LOOK LIKE I NEED ANYONE’S HELP?????
Unos minutos y ha venido el autobús, el resto del viaje transcurre sin percances.
Si ya lo digo yo, una hora en la parada de autobús da para mucho.
Hemos trabajado, hemos acabado y nos hemos sentado a charlar. Me hace gracia ver cómo todos se intoxican, y a mí no hay nada que me apetezca menos en el mundo. En fin.
La Cris se va a Byron Bay con Luis. Algunos viven como Dios. Yo aquí seguiré esperando un milagro…
Y mi plan era venir a casa y limpiarla, porque después de dos días sin mi niño aquí me había relajado un poco y la había dejado hecha un cristo, pero al llegar a casa me he llevado la sorpresa de encontrarla ordenada y un ramo de flores en la mesa y muffins y patatas fritas. Este niño es un amor. Así que creo que me iré a dormir porque son las 4:00, creo que ya toca.

Por cierto, el cielo tiene un color rarísimo a estas horas de la noche. He sacado una foto aunque no lo capta como es…


Publicado originalmente en Itsmylife5
PATRI ENSERIO NO AGUANTO MAS AMA ME STA ACIENDO LA PUTA VIDA IMPOSIBLE SKE T JURO KE ME KIERO IR ENSERIO.VEN YA KE AKI NADIE ME ACE NI PUTO CASO Y NADIE ME KIERE ENSERIO ESKE NO PUEDO MAS TIAA PORFAVOR VEN YA!!!!WENO BESOS KNTESTAME CNDO LO LEAS….
Me gustaMe gusta
y toy un poco mejor..jolinn pos aber cuando vienes..ombre si por mi fuera iria sabes pero ske en australia no pinto mucho…sabbbesss an puesto internet en tos los pc toy usando el tuyo no te importa no???tranki ke lo voy a tratar bienn e.puedo bajar el kazaa??wenoo patritxuu gasiias por kontestarrme k t lo pases mu ok??te kiero mucho tonta (oye logo borra estos comentarios ke la gente va a pensar k soy boba…jaja bsss)
Me gustaMe gusta